Es el momento de vigilar y regular bien la frecuencia de riegos.

Ya sabemos lo que pasa en verano: nos vamos de vacaciones con toda la ilusión del mundo y cuando volvemos... ¡las plantas! En el jardín no tenemos ningún problema porque los sistemas de riego automático, ya sea por aspersión o por goteo, funcionan con autonomía. ¿Pero qué pasa con las plantas de interior? Para ellas existen también algunos recursos que te permitirán ofrecerles la necesaria aportación regular de agua.

Las macetas con autorriego son macetas con un depósito inferior que se llena de agua y permite que la planta se autoabastezca por capilaridad. Las hay de distintos tamaños, formas y materiales donde escoger. Con este mismo principio puedes crear una manta capilar, un sistema ideal si tienes muchas plantas dentro de casa. Se trata de llenar de agua la bañera o el fregadero, introducir un extremo en el agua y extender el resto, y encima de ella poner todas las plantas lo más juntas que puedas. Ellas mismas se encargan de recoger toda la humedad que necesitan. Los conos de arcilla, adaptados a una botella de plástico, son otro método eficaz. También funcionan muy bien los geles de riego, que se disponen individualmente en cada maceta y van liberando la humedad necesaria. Y si quieres más opciones, en Jardinarium te las explicarán.