Cuando empieza el solecito apetece mucho aprovechar los espacios exteriores. Crear una zona fresca cerca de la casa nos ayudará a disfrutarlos también a pleno sol.

Ya sabes lo poco que cuesta encontrar razones para salir a disfrutar tu espacio exterior. Pero si quieres aún más ra zones, créate un rincón con encanto, bonito y fresco, y ya nadie te sacará de ahí. Estamos hablando de una pérgola, un cenador, un muro verde que te proteja del sol y de las miradas de vecinos. Y hay muchas formas de conseguir esto y hacerlo con estilo.

En tu centro Jardinarium encontrarás muchas opciones que se adaptan a tu espacio. Las típicas pérgolas de madera que no necesitan obra, las de forja, una pérgola de obra hecha a medida… Pero una vez la tengas, lo que acaba vistiendo ese rincón, es lo que acompaña a la pérgola: la decoración y, sobretodo, las plantas. ¿Qué plantas? ¡Pues unas buenas enredaderas, claro!

La hedera, más conocida como hiedra, es una buena opción para cubrir una pérgola. Es muy adaptable a todos los terrenos, soporta casi cualquier intensidad de exposición al sol, aguanta bien el frío, aunque no las heladas intensas y duraderas, y no necesita grandes cuidados. Vamos, que si la hiedra es un clásico es por algo. Además, también es perfecta para cubrir paredes, contribuyendo a suavizar la exposición directa de éstas al sol y, por lo tanto, controlando la temperatura interior de la casa. Su único problema es que es tremendamente invasiva, y deberás tener cuidado de que no se introduzca debajo de las tejas y te acabe provocando unas buenas goteras.

¿Te gustaría más una pérgola con flores? La buganvilla es tu opción. Es otro clásico, especialmente en las zonas templadas donde, si no hay heladas, puede mantenerse en flor durante todo el año. Pero es en verano cuando la buganvilla despliega todo su potencial y queda completamente cubierta por los potentes colores de sus brácteas (porque lo que le da color no son las flores, que son pequeñas y blancas). Ten en cuenta que si la plantas directamente en el suelo, esta trepadora puede llegar hasta los diez metros de altura.

Y si lo que quieres es rodearte de vida, planta una madreselva. Es una de las trepadoras que más atraen a mari- posas y abejas, pero también a los colibrís, que acudirán atraídos por el poderoso olor de sus flores, y libarán de sus características trompetas. Sus raíces son potentes, por lo que mejor si se planta en el jardín o en maceta grande.